Piscina de sal: cómo funciona y cómo mantenerla

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Una piscina de sal es una piscina de cloro en la que el cloro lo fabrica un aparato a partir de la sal disuelta. Entender eso explica casi todo su mantenimiento: qué hay que vigilar, por qué sube el pH y por qué la sal no se gasta.

Cómo produce cloro un clorador salino

El agua, con sal (cloruro sódico) disuelta, pasa por una célula con placas por las que circula corriente eléctrica. Esa electrólisis transforma parte del cloruro en cloro, que en el agua forma el mismo desinfectante que el cloro que se compra: ácido hipocloroso. Cuando ese cloro actúa y se consume, vuelve a convertirse en cloruro. Por eso la sal no se gasta al producir cloro: se recicla.

La cantidad de cloro producida depende de la producción configurada en el equipo (porcentaje) y de las horas que funciona, que son las de la depuradora.

Lo que no es una piscina de sal

  • No es agua de mar. El agua de mar tiene del orden de 35 g/L de sal; los cloradores trabajan con una fracción de esa cantidad (Hayward indica 2,5–4 g/L para los suyos).
  • No es una piscina sin cloro. Tiene cloro libre como cualquier otra y se mide igual.
  • No es una piscina sin mantenimiento. Ahorra comprar y manejar cloro, pero el pH, la alcalinidad y la célula requieren atención.

Mantenimiento semanal

  • pH entre 7,2 y 7,6: es lo que más vigilancia necesita. Muchas instalaciones llevan un regulador de pH automático.
  • Cloro libre: si está bajo, sube el porcentaje de producción o las horas; si está alto, bájalos. Con mucho uso o calor, algunos equipos tienen modo de supercloración.
  • Alcalinidad en su intervalo, para que el pH no se dispare.
  • Sal: comprueba la lectura del equipo y confírmala de vez en cuando con un medidor independiente.

Por qué sube el pH

En las piscinas de sal el pH tiende a subir de forma continua. Una de las causas es que la electrólisis genera pequeñas burbujas de hidrógeno que, como cualquier aireación, arrastran dióxido de carbono fuera del agua; al perder CO2, el pH sube. Con la alcalinidad alta el efecto es mayor.

La solución es corregir el pH con ácido de forma regular (a mano o con un dosificador) y mantener la alcalinidad en la parte baja-media del intervalo. Calcula las dosis con la calculadora de pH, indicando tu nivel de sal.

La célula: cal y limpieza

En las placas de la célula tiende a depositarse cal, sobre todo con agua dura y pH alto. Una célula incrustada produce menos cloro y se desgasta. Hayward recomienda para sus equipos una dureza en torno a 15 °f (150 mg/L) y no superar 25–30 °f. Muchos cloradores tienen inversión de polaridad para reducir la cal, pero aun así conviene revisarla y limpiarla como indique el fabricante (normalmente, sumergiéndola en una solución ácida suave).

Agua fría

Muchos cloradores producen menos, o se detienen, cuando el agua está fría. Consulta el manual de tu equipo antes de la temporada de invierno; en la guía de invernaje tienes los pasos.

Cuándo añadir sal

La sal se pierde con el agua que sale de la piscina (contralavados, salpicaduras, vaciados parciales) y se diluye con la lluvia. Mide después de lluvias fuertes o de rellenar mucho, y añade la que falte con la calculadora de sal. Con la depuradora en marcha, reparte la sal por el vaso y espera al menos 24 horas antes de volver a medir, como recomienda Hayward.

Fuentes consultadas